¿Siempre has tenido toda tu vida planeada paso a paso? ¿Has tenido miedo de tomar decisiones claves, de esas que puedan cambiar por completo el rumbo de nuestra vida?

En mi caso nunca pensé quién quería ser, pero si qué quería hacer, tenía mi vida planeada hasta la Universidad, esto es, terminas la primaria y vas al bachillerato, y luego a la Universidad. Según los pensamientos convencionales con los que fui criada debía graduarme con un alto promedio y salir a buscar un trabajo que remunerara toda la inversión de estudiar, más adelante cuando tuviera una estabilidad entonces formaría una familia, aparentemente todo estaba planeado.

Sin embargo al estar a punto de graduarme me han llegado preguntas como ¿Qué pasa si quiero hacer las cosas diferentes? ¿Está mal no tener un Next step a corto o mediano plazo claro? ¿Cómo saber cuáles son las decisiones correctas?, entre otras.

Y viendo en retrospectiva mis decisiones tomadas hasta ahora (carrera para estudiar, aplicar a roles como VP, LCP y MCVP) encontré un común denominador en todas ellas y fue que ninguna fue planeada desde el principio sino que simplemente fueron decisiones tomadas en el momento en que la oportunidad tocaba la puerta. Soy de las que piensa que no es vital trazar un mapa detallado de cada paso que se da en la carrera profesional a pesar de que a muchas personas si les funciona.

Una de las analogías más comunes para describir las carreras profesionales es una escalera de mano, sin embargo hay una analogía muy acertada que menciona Sheryl Sandberg, Directora de Operaciones de Facebook en su libro “Vayamos adelante” en la cual dice “Las carreras profesionales son un trepador infantil, no es escalera”, en el cual explica lo limitante que pueden ser las escaleras debido a que solo puedes subir o bajar y solo hay un modo de llegar a lo más alto de ella, mientras que los trepadores infantiles ofrecen una exploración más creativa así como muchas formas de llegar a lo más alto de él, por lo que los caminos convencionales para alcanzar las metas que muchas veces la sociedad o nuestras familias nos enseñan no son los únicos, y al igual que los trepadores infantiles hay muchas formas de llegar a lo más alto.

Me he dado cuenta que no tener todo mi paso a paso planeado no está mal, y según Sandberg en su libro no hace falta tenerlo todo así, pero si recomienda adoptar dos objetivos concurrentes: un sueño a largo plazo y un plan a corto plazo (entre un año y año y medio). Sin embargo también explica que un sueño a largo plazo no tiene por qué ser realista, ni siquiera específico, “Puede reflejar el deseo de trabajar en un campo determinado o de viajar por todo el mundo. Quizá el sueño sea disponer de autonomía profesional o determinada cantidad de tiempo libre, quizá consista en crear algo duradero o en obtener un valioso premio. Algunos objetivos requieren tomar caminos más tradicionales, pero incluso un objetivo poco definido puede proporcionar una guía, un faro situado en la lejanía hacia el que dirigirse”

Por lo tanto, a pesar de no tener muchas veces la claridad de mi paso a paso en la vida, todos tenemos internamente una brújula que nos indicará las decisiones que nos lleven a nuestro propio norte, sin embargo aprendí que de vez en cuando es necesario abrazar la incertidumbre con curiosidad, ya que el miedo paraliza, sin embargo la curiosidad mueve.

Pero cuando hablo de abrazar la incertidumbre no me refiero a quedarse a la deriva, en incertidumbre y conformarse, es muy diferente abrazarla.

Creo que muchos al igual que yo alguna vez hemos estado en nuestra “Zona de confort”, sin embargo estar en ella es tener garantizada la estabilidad, pero una frase que me gusta mucho es que “con frecuencia, el precio de la estabilidad es disponer de menos oportunidades de crecimiento”.

Abrazar la incertidumbre significa salir de manera consciente y voluntaria de la zona de confort aceptando los retos que se presenten aunque estos no tengan una garantía conocida, es tener la capacidad de soltar el control con la seguridad y tranquilidad de sentirme a salvo, es confiar en la sabiduría de la vida e interconexión de los puntos, y sin embargo continuar haciendo todo lo posible por alcanzar mi sueño.

No importa las veces que haya estado sin un next step claro, pero lo único q si he tenido claro es, que continuar en el mismo lugar donde me encuentro significa seguir obteniendo más de lo mismo que ya tengo, y en este momento que quiero crecer, conocer, y explorar, la estabilidad tiene un precio alto, por lo que la conclusión a la que he llegado con todo esto es, que la vida no es como una escalera sino como un trepador infantil, y que de vez en cuando dejar el control a un lado y abrazar la incertidumbre nos prepara para encontrar nuevos caminos en la vida.

Y finalmente, quiero terminar con la siguiente frase: “Si quieres cruzar el océano, en algún momento tendrás que perder de vista la orilla

Lorena Ruidiaz Camargo
MCVP Finance de AIESEC en Colombia.